sábado, 12 de junio de 2010

ALBUCASIS

El médico más grande del califato de Occidente fue Abul Kasim (abu-al-Qasim Khalaf ibn-'Abbas al-Zahrawi, llamado en Occidente Albucasis), nació en Cordoba en el año 936. Estudio y después impartió sus enseñanzas en la universidad de Cordoba. Fue medico del emir Harkm II y autor del gran tratado Al-Tasrif (El Método), una enciclopedia de medicina y cirugía, la primera en dar una lista de varios cientos de instrumentos quirúrgicos, cuyo uso Albucasis describe con detalle. Esta parte de de "El Método" traducida al latín como De chirurgia, le proporciono una fama enorme e hizo que se le reconociera como el cirujano oral más importante que existía.

Entre las mayores aportaciones de Albucasis se encuentran algunas contribuciones a la Odontología. Entendió perfectamente que los cálculos en los dientes son la causa fundamental de las enfermedades periodontales y dio instrucciones explicitas para el raspado de los dientes, describiendo los instrumentos, diseñados por el mismo, que debían usarse. El siguiente extracto del capítulo "sobre el raspado de los dientes" da una idea de la importancia que le concedía a este tratamiento.

..."a veces en la superficie de los dientes tanto por fuera como por dentro, así como debajo de las encías, se depositan escamas rugosas de fea apariencia, de colores negro, verde o amarillo; entonces esta corrupción se va comunicando a las encías y los dientes entran en un proceso de desprotección. Es necesario tumbar al paciente con la cabeza entre las piernas y rascar los dientes y muelas en los que se observan verdaderas incrustaciones, o algo parecido a la arena y seguir hasta que no quede nada de estas sustancias y el color sucio de los dientes haya desaparecido, se negro, verde, amarillento o de cualquier otro color. Si el primer rascado es suficiente, mejor que mejor; si no, se debe repetir al día siguiente y hasta un tercero y cuarto día, hasta obtener el propósito deseado"...


Albucasis resalto la importancia de proteger las estructuras adyacentes cuando se cauterizaba con hierro al rojo vivo, y describe minuciosamente el uso de un tubo de cobre como cánula, advirtiendo que "después de la cauterización, el paciente debe mantener su boca llena de buena mantequilla durante una hora".

A pesar de que Albucasis aconsejaba la prudencia en las decisiones sobre la extracción de muelas, "ya que se trata de un órgano muy noble, cuya posesión no puede ser en ningún caso reemplazada de forma perfecta", contribuyo considerablemente a la metodología de la extracción. Al final, advierte que deben tomarse muchas precauciones para determinar cuál es el diente enfermo, ya que muy a menudo el paciente, engañado por el dolor pide que se le quite un diente que resulta estar sano (esto, añade, ocurre sobre todo cuando un barbeo actúa como cirujano). Aconseja:

..."Es necesario despegar la encía de la muela, en todo su perímetro con un escalpelo suficientemente fuerte; entonces bien con los dedos o con un par de fórceps ligeros la muela debe ser sacudida con cuidado hasta que se afloje. A continuación el cirujano, sujetando la cabeza al paciente firmemente entre sus rodillas, debe aplicar un par de fórceps mas fuertes y extraer la muela verticalmente para no romperla...Cuando esta este corroída y vacía, es necesario llenar la cavidad con hilaza comprimiéndola con fuerza en el interior con la punta de una sonda, para que la muela no se rompa bajo la presión del instrumento...es preciso, pues, evitar actuar como los ignorantes y alocados barberos, que en su temeridad no observan ninguna de las reglas mencionadas anteriormente, y producen a menudo graves heridas al paciente, siendo la menor de entre estas la rotura del diente, dejando la raíz en su alojamiento o el arrancar junto con el diente una parte de hueso del maxilar, como el autor ha comprobado con frecuencia"...

Este pasaje nos aporta intensamente información sobre los tipos de practicantes que realizaban servicios dentales: el barbero (probablemente también un charlatán) y el mejor entrenado cirujano y medico.

Albucasis recomendaba también la ligadura de los dientes flojos, sugiriendo incluso el volver a colocar los dientes caídos atándolos con alambre a los contiguos para estabilizarlos. También aconsejaba que cuando se perdían dientes debían ser reemplazados con otros artificiales hechos de huesos de buey y atarlos a dientes sanos.

Otra de sus grandes contribuciones medicas fue su descripción de la eliminación quirúrgica de épulis: "se debe, decía, levantarlo con un gancho o agarrarlo con fórceps cortándolo en su raíz dejando que el pus o la sangre fluya hacia fuera". Para cerrar la herida debían usarse polvos astringentes. Albucasis añadía que si el crecimiento volvía a desarrollarse debía ser cauterizado; entonces ya no volvería a aparecer.

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